Volver a la rutina con éxito

imageimageSi la vuelta a la rutina te parece difícil, más complicado aún te parecerá hacerlo con ánimo y buena actitud. Pero… ¿y si lo intentamos?

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El síndrome post vacacional existe y se define como ese proceso de estrés que afrontamos tras las vacaciones, al readaptarnos de nuevo a las obligaciones laborales o escolares y al estilo de vida que habíamos dejado olvidado por unas semanas. Dicho de otra manera, esta sensación es exactamente lo contrario a lo que sentíamos hace un mes cuando salíamos por la puerta de casa con las maletas, más felices que las perdices.

Sin embargo, no hay que dejarse vencer por el temido síndrome post vacacional. Al revés, al estrés y a la ansidedad, hay que aprender a dominarlas.

Seguir una serie de pautas nos puede ayudar a mantener el optimismo y suavizar el camino de entrada en la rutina. Aquí os dejo unas cuantas:

1. Arrancamos… de menos a más: Abrir el mail el primer día de trabajo y enfrentarse a los cientos de mails pendientes, agobia a cualquiera. Echar un vistazo (sin presión) a la bandeja de entrada unos días antes puede ayudarnos a preparar el camino progresivamente.

2. Define y ordena tus prioridades. Haz listas: Reflexionar sobre lo próximo nos ayuda a gestionarlo mejor. Las listas son de gran utilidad ya que, además, nos permiten plasmar nuestros pensamientos sobre el papel. Después de las vacaciones, elaborar dos listas con las tareas «urgentes» y las «importantes» puede facilitarnos la vida. Eso sí, ¡cuidado con marcarse demasiadas metas! Por muy buenas intenciones que tengamos de cara al nuevo curso, tener más objetivos de los que podemos abarcar en realidad puede causarnos un estrés innecesario.

3. ¡Adiós a la improvisación! Es hora de regular los hábitos: Después de los no-horarios estivales, las siestas y las noches de charlas interminables, nuestro cuerpo necesita recuperar unos hábitos más rigurosos. Por eso, ve ajustando tus horas de sueño y no dejes que el cansancio físico te agote antes de tiempo.
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4. Genera endorfinas y mejora tu capacidad de atención: El deporte, por un lado, y la meditación, por otro, son dos prácticas con beneficios distintos pero muy necesarios para volver a la rutina en plenas facultades… y, por qué no, mejorarlas.

5. El milagro de la actitud: Una actitud positiva puede con casi todo. En la vuelta a la rutina, ser generoso con uno mismo, valorar lo que se tiene, afrontar cada día con entusiasmo y convertir los problemas en nuevos retos es la mejor manera de hacernos más fuertes que la rutina y experimentar el verdadero éxito: sentirse bien en cada momento.

Si la vuelta a la rutina te parece difícil, más complicado aún te parecerá hacerlo con ánimo y buena actitud. Pero… ¿y si lo intentamos?

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El síndrome post vacacional existe y se define como ese proceso de estrés que afrontamos tras las vacaciones, al readaptarnos de nuevo a las obligaciones laborales o escolares y al estilo de vida que habíamos dejado olvidado por unas semanas. Dicho de otra manera, esta sensación es exactamente lo contrario a lo que sentíamos hace un mes cuando salíamos por la puerta de casa con las maletas, más felices que las perdices.

Sin embargo, no hay que dejarse vencer por el temido síndrome post vacacional. Al revés, al estrés y a la ansidedad, hay que aprender a dominarlas.

Seguir una serie de pautas nos puede ayudar a mantener el optimismo y suavizar el camino de entrada en la rutina. Aquí os dejo unas cuantas:

1. Arrancamos… de menos a más: Abrir el mail el primer día de trabajo y enfrentarse a los cientos de mails pendientes, agobia a cualquiera. Echar un vistazo (sin presión) a la bandeja de entrada unos días antes puede ayudarnos a preparar el camino progresivamente.

2. Define y ordena tus prioridades. Haz listas: Reflexionar sobre lo próximo nos ayuda a gestionarlo mejor. Las listas son de gran utilidad ya que, además, nos permiten plasmar nuestros pensamientos sobre el papel. Después de las vacaciones, elaborar dos listas con las tareas «urgentes» y las «importantes» puede facilitarnos la vida. Eso sí, ¡cuidado con marcarse demasiadas metas! Por muy buenas intenciones que tengamos de cara al nuevo curso, tener más objetivos de los que podemos abarcar en realidad puede causarnos un estrés innecesario.

3. ¡Adiós a la improvisación! Es hora de regular los hábitos: Después de los no-horarios estivales, las siestas y las noches de charlas interminables, nuestro cuerpo necesita recuperar unos hábitos más rigurosos. Por eso, ve ajustando tus horas de sueño y no dejes que el cansancio físico te agote antes de tiempo.

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4. Genera endorfinas y mejora tu capacidad de atención: El deporte, por un lado, y la meditación, por otro, son dos prácticas con beneficios distintos pero muy necesarios para volver a la rutina en plenas facultades… y, por qué no, mejorarlas.

5. El milagro de la actitud: Una actitud positiva puede con casi todo. En la vuelta a la rutina, ser generoso con uno mismo, valorar lo que se tiene, afrontar cada día con entusiasmo y convertir los problemas en nuevos retos es la mejor manera de hacernos más fuertes que la rutina y experimentar el verdadero éxito: sentirse bien en cada momento.

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