Cásate con el estilo

Estos meses son meses de bodas o, lo que es lo mismo, una colección de días perfectos planificados por parejas que desean compartir con su ilusión. Pero, ¿cómo se prepara uno para disfrutar de un día perfecto? ¿existe algún “manual de las bodas” para los invitados?

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El protocolo son una serie de procedimientos destinados a estandarizar un comportamiento humano en una situación concreta. No son exactamente normas, ya que su cumplimiento no es estrictamente obligatorio, pero resulta igualmente útil conocerlo. Ser consciente del protocolo o las buenas prácticas que un evento determinado exige supone ser capaz de manejar la situación, y no al revés. Incluso, con un poco de práctica y mucho estilo, saltarse en protocolo puede ser una opción. Pero para eso, antes hay que dominarlo.

Hay bodas de todo tipo, tantas como uno sea capaz de imaginar. Bodas reales con más de 300 invitados, chaqués y coches de caballos, bodas hippies en un velero al atardecer, bodas improvisadas en Las Vegas, bodas gitanas de varios días de duración, coloridos enlaces por el rito hindú e incluso bodas con uno mismo. Sin embargo, sea como sea la boda, las dudas que asaltan a los invitados los días previos al gran día, suelen ser las mismas.

He aquí una selección de preguntas frecuentes y respuestas (espero) útiles.

La primera pregunta: ¿Como me visto?
A las amantes del estilo, nos gusta hacernos esa pregunta, nos encanta. Sin embargo, en el caso de las bodas, esta pregunta tiene truco: a mayor número de bodas consecutivas, más difícil se hace la respuesta.
Para acertar, el protocolo dice que hay que consultar la invitación de la boda. Si en ésta se incluyen indicaciones sobre la etiqueta que deben lucir los invitados, es conveniente seguirlas.

En general, a las bodas de día se ha de ir con vestido corto (hasta la rodilla). Siempre. A no ser que seas hermana de la novia, madrina o una amiga íntima a quien la novia le ha pedido que vaya de largo. En cuanto a los colores, evita el blanco o el blanco roto, es exclusivo de la novia. Apuesta por aquellos colores que te favorezcan y combinados con unos zapatos de tacón, también de color. Poner una nota de alegría en las fotos nunca está de más.

El tema del bolso, es un tema aparte. Mi consejo es que optes por un bolso sencillo, fácil de manejar y que no te complique el día. Y, si no lo necesitas, no te lo lleves. En cuanto a los tocados, aplica la misma norma: sencillez para manejarlos durante todo el día.
Recuerda que en las bodas de tarde, el vestido largo es de rigor y los tocados no se han de llevar.
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La pregunta incómoda: ¿Regalo o dinero?
Según el protocolo, el regalo de la boda debería hacerse siempre que a uno le invitan, independientemente de si se acude o no. Más o menos, se dice que el regalo debe cubrir el precio del cubierto, teniendo en cuenta al número de personas que acudan al banquete.

Las tradicionales listas de bodas suelen resultar útiles por ambas partes. Sin embargo, ha de ser la relación que uno tenga con los contrayentes lo que marque el tipo de regalo. Si se conoce bien a los novios, un regalo personalizado llegará más fácilmente al corazón y será más difícil de olvidar.

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La pregunta complicada: Me han nombrado dama de honor ¿qué significa eso?
Antes era una tradición anglosajona, típica de las películas americanas. Diez súper amigas vestidas de azul celeste rodeando a la novia en un jardín lleno de pétalos de rosas. Dicho así, suena demasiado cursi, ya. Pero, a día de hoy, esta costumbre se está imponiendo y cada vez son más las novias que eligen a sus damas de honor y les dan un papel especial el día de la boda.

Según el protocolo, éstas suelen ser entre dos y diez, pero esto puede variar. Al final, se trata de que sean sus mejores amigas o personas especiales, sin importar cuántas. Las damas de honor, a diferencia del resto de invitadas, sí que pueden vestir de largo y tradicionalmente, se suele elegir un mismo color para todas. Además, llevan un ramo de flores igual que el de la novia, pero más pequeño. Su papel es ayudarle a vestirse y organizar su despedida de soltera. En otras palabras, estar cerca de la novia y ayudarle cuando lo necesite, cosa para la que ni siquiera hace falta ser dama de honor, basta con ser su amiga.

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Como me gusta decir, “antes de saber vestir, hay que saber estar”. Por eso, la próxima vez que tengáis una boda, dejad vuestras dudas sobre protocolo en casa y casaros con el estilo vestidas de corto, y que éste os acompañe para toda la vida.

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